domingo, 12 de agosto de 2012

Que se vaya por inútil.


Que España se quema es un echo incuestionable. Escuchando las noticias, a cualquiera que tenga una pizca de sensibilidad se le ponen las carnes de gallina, el cabréo alcanza su máxima cuota, y la impotencia te arrastra a lo más bajo de tú desesperación.

Buscas y rebuscas en los medios para saber las causas, ¿el porqué de esta sinrazón?, pero no hayas nada, vagas noticias, ninguna explicación y ningún responsable que de la cara, estarán de vacaciones, o simplemente les da igual que España se queme, su interés está en otro lado, estarán pensando como empobrecernos, como sacarnos el poco dinero que tenemos, son unos impresentables, ministro y asesores a dedo. Que se vayan, no necesitamos inútiles que vivan del cuento.

Aún no ha pasado el verano y el miedo a una nueva noticia de fuego nos retrae en nuestros fueros internos, tenemos miedo a que otro desgraciado sinistros nos despierte y nos chamusque de nuevo los sentimientos. Mientras tanto seguimos sin encontrar explicaciones, pasará el tiempo y estas no llegarán, nunca sabremos las causas reales, ¿el porqué?, pero si las vagas, la simples e insulsas, las que nos dan los simples e insulsos y las que nos quieren meter por verdades, gilipolleces que sueltan los gobernantes y repiten como cacatúas los “expertos tertulianos de cualquier medio, que lo mismo nos hablan de la Belén Esteban, que de la física cuántica, sin tener idea de cómo hacer la o con un canuto, y mientras tanto esperando a una explicación lógica  de Ministro Cañete, perdón, del inútil Cañete.

Se nos quema España, lo más preciado que tenemos, su naturaleza, y nadie hace nada, (quitando a esos hombres y mujeres, funcionarios, que están en primera línea batallando y dejándose la piel por apagar el fuego, hombres y mujeres que son tan denostados por éstos gobernantes de mal pelaje) como mucho arreglase la peliteñida cabellera y dar una incomprensible rueda de prensa.

Si no existe un Ministerio de Medio Ambiente, nosotros lo seremos, y aconsejamos, ordenamos, que todo español nacido de bien, recoja este otoño una bolsa de bellotas de alguna de las encinas que se han salvado de la quema, plantador en mano, se dedique en su tiempo libre a ir sembrándolas en las zonas siniestradas.

Alguien tiene que recuperar esta calcinada y expoliada piel de toro llamada Iberia, y si no somos nosotros, no esperemos que los que mandan lo hagan. El Cañete y los de a dedos que se vayan, que para lo que hacen, mejor no tener a nadie. 

Simon Cortes
Asociación para la Recuperación del Bosque Autotono ARBA




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